Donde comienza todo
- Riverlight Project

- 10 feb 2017
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 10 sept 2018
Para muchos el vestirse es un acto automático, un requisito que cumplimos para poder interactuar con la sociedad, se necesita para aíslar el cuerpo del pudor interno y de las condiciones del medio externo.
De manera general se comienzan a fabricar prendas hace miles de años con la intención de proteger del sol, la nieve y cualquier otra adversidad que la naturaleza imponga.
Sin embargo, al poco tiempo de haberse cumplido esa primera necesidad ,los grupos comienzan a jerarquizarse y a diferenciar a sus miembros: en algunos lugares con pieles más bellas, en otros con marcas y tatuajes, por supuesto, además de la posición social, la anatomía con el pasar de los días tomará un papel fundamental. Las mujeres no se visten exactamente igual a los hombres, por ejemplo.
Siglo tras siglo la posición social, económica, geográfica y religiosa da como resultado que un artesano no se vista igual a un cacique, que un esclavo no se vista igual que un emperador, que un inglés no se vista igual a un egipcio o que una mujer musulmana no se vista como una cristiana o hindú y por supuesto, finalmente que alguien de la época de la Ilustración no se vea como quien vive en la actualidad.
Cuando se suma todo lo anterior resulta el mundo globalizado, con una historia que nos ha traído a la era del internet, donde todo se puede comprar y que cada día tiene nuevas propuestas. Es por ello que el vestir no es 100% inconsciente, refleja lo que vivimos, incluso si no la utilizamos con el fin de expresar terminamos haciéndolo. El que se viste con “lo primero que encuentra” muestra que no tiene tiempo o no le interesa el asunto y probablemente no es muy influenciable por las tendencias.
Siguiendo con este sujeto, el atuendo que lleve, mostrará parcialmente su capacidad adquisitiva, el clima en el que vive y la tarea que desempeña en la sociedad. Si utilizamos como ejemplo alguien que toma el vestir como una extensión de su personalidad el asunto abarca muchos mas factores.
En otras palabras, todo lo que ponemos en nuestro cuerpo viene a ser una manifestación de la percepción que tenemos de nuestra propia realidad.

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